En este año 5.7, el último del quinto septenio del Plan, cuya Meta reza «Liturgia Creadora del Grupo y del Trabajo», pretendemos centrarnos en los siete aspectos de la séptima energía creadora, que se manifiesta como Orden, Rito y Magia ceremonial, publicando extractos de “El Libro de los Rituales” (el enlace de la versión del libro en inglés, aquí.).
“La séptima cualidad de la Vida une el Espíritu con la Sustancia”; y a través de su intervención las formas cobran vida “según la ley, con amor, en el Espacio, siguiendo un programa, en la belleza, con múltiples medidas pero fieles a un Modelo”.
El Cuarto aspecto de esta energía concierne precisamente a la Belleza y Armonía intrínsecas que se producen por su aplicación; subraya la importancia de recurrir, desde las profundidades ardientes de lo más íntimo de uno, al Modelo y al Orden eternos; señala el Cielo como modelo supremo para el Trabajo ritual que cada hombre o grupo humano lleva a cabo en la Tierra, realizando el acto sagrado y solemne de unir lo más elevado con lo abismal, el Uno con lo múltiple, el Ser con los seres.
***
Todo ritual espiritual imita el único Ritual, el realizado y vivido por Sanat Kumara, el Logos planetario. Por muy deformado, reducido y ofuscado que esté, no deja de tener su justificación: de lo contrario no tendría como objetivo el Bien común y no sería, en definitiva, un ritual. Sin embargo, el gran Ritual del Señor del Mundo es desconocido, incluso para aquellos que presumen su existencia y ritmo, que juntos mantienen el planeta en órbita. ¿Es posible imitar lo que se supone que existe, pero que se desconoce? ¡Sí, por supuesto! Esto que parece impracticable es la forma más segura y elevada de imitarlo. Sin embargo, imitar lo que se conoce, es decir, lo que es de igual categoría, no es difícil, pero es inútil, es una mera copia. La imitación solo es verdadera, valiente y eficaz cuando se mira hacia arriba, es decir, hacia lo que aún no se conoce.
De este sublime Modelo hay muy poca información, contenida en una frase del Maestro Tibetano: «(…) el ritmo del ceremonial de la vida cotidiana de Sanat Kumara, complementado por la música y el sonido llevados en ondas de color que abaten las riberas de los tres mundos de la evolución humana, desentraña —con las notas, tonos y matices más puros— el secreto más profundo de Su propósito (…).» (Los Rayos y las Iniciaciones, Vol. V, p. 308; vers. ingl. p. 246)
De ello se desprenden numerosas deducciones y se produce un proceso que es ciertamente un componente de ese Propósito:
- Existe un Rito planetario realizado diariamente con sonido y luz por el Logos. Esto revela, entre otras cosas, que el día es su unidad de medida rítmica.
- Un único impulso diario se transmite y repercute en los distintos niveles de la escala evolutiva e implica, lo sepan o no, a todas las criaturas y regiones del planeta.
- Tarde o temprano, las conciencias, mayores y menores, despiertan a este latido regular y constante; lo reciben en su interior y comienzan a imitarlo en su propio nivel. Luego empiezan a colaborar, aunque sea oscuramente, en el Propósito superior.
- Gradualmente, esta capacidad de respuesta mejora y se convierte en una imitación voluntaria. Se enriquece con luces y sonidos, se eleva y se asemeja cada vez más al Modelo. Se forma y crece un coro de respuesta consonante, cada vez más claro, seguro y poderoso.
- Uno comprende y aplica la verdad de que la repetición imitativa, por incierta que sea, es libre, al igual que debe ser espontánea y variada. Solo con la totalidad de las infinitas reacciones multiformes se puede reproducir ese Llamamiento.
- La vida se vuelve sagrada. Se descubre que la blasfemia, que parecía prevalecer en todas partes, solo existe por ignorancia, a veces, pero no siempre por culpa. La Comunidad planetaria se fortalece en todas sus ramas y grados.
- El ritual se establece como una ley unitaria de la vida; y el propósito del Logos se revela y define gradualmente. El siete lleva de regreso al Uno.
Estos conceptos constituyen la base teórica de la actividad del Sistema*, y muestran el papel y la importancia que debe asumir el ritual en su vida íntima cotidiana.
Cuando descubre el mundo infinito del corazón y lo explora poco a poco, entonces escucha y comprende la Palabra divina que lo rige.
Nota: Este artículo ha sido traducido del original en italiano; consultar aquí. Este artículo se publica para orientar las mentes y los corazones a la dirección celeste de hoy, Mercurio (4.o Rayo) — Urano (7.o Rayo).
* Por Sistema se entiende un Grupo humano estructurado según los principios armónicos de la Realidad (ver el documento Afirmar el Plan Planetario).