La Luz del Pensamiento

A la conjunción de hoy entre Venus y Saturno dedicamos la publicación de un documento titulado “La Luz del Pensamiento”, para alimentar la concepción y activación de la forma pensamiento de una Humanidad Una, jerárquica, animada por la Voluntad de Bien, que reúne algunos pasajes de la Enseñanza en torno a las Ideas principales presentes en las 12 Afirmaciones de la Humanidad Una, coloreadas por las energías de los 12 signos del zodíaco.

Saturno-Venus «son la inteligencia del Sistema, un dispositivo celeste de sublime y omnipotente facultad creadora, del que dependen los procesos de nacimiento y crecimiento de todas las formas, de cualquier nivel y mundo, e incluso de aquellas formaciones sutiles que impregnan los espacios interplanetarios». (E. Savoini ‘El Sistema Solar en el Espacio)

La luz que nos ocupa se expresa en los tres mundos y revela las formas, sus reacciones y efectos, sus ilusiones y atracciones, su poder para engañar y aprisionar la conciencia. Es la luz del alma, que ilumina la mente y revela el mundo de las formas en las que está inmersa la vida. (A.A. Bailey – Glamour, Un Problema Mundial /194)

Con el «método de la Luz», la mente iluminada toma el control del cuerpo astral, o de las emociones, y disipa la niebla; con la afluencia de la luz, la niebla desaparece. La iluminación prevalece y es posible ver la realidad. Está relacionada con el Raja Yoga y tiene como meta la segunda iniciación; determina la capacidad de recorrer el Camino del Discipulado y permite al hombre «vivir iluminado por lo divino». La iluminación es poder transformador en acción. (A.A. Bailey – Glamour, Un Problema Mundial /172)

La clave de este método está en las palabras: en esa Luz veremos LUZ. En apariencia son abstractas y simbólicas y pueden parafrasearse de la siguiente manera: cuando el discípulo encuentra el centro luminoso dentro de sí mismo y avanza en su luz radiante, se encuentra en la posición (o en un estado de conciencia, si se prefiere) de ser consciente de la luz dentro de las formas y de los átomos. El mundo interior de la realidad se le hace visible como sustancia luminosa (que es diferente de la Realidad revelada por la intuición). Entonces puede cooperar eficazmente con el Plan, porque el mundo del significado psíquico es una realidad para él y sabe qué hacer para disolver el espejismo. El proceso de arrojar luz en los lugares oscuros consta de tres etapas donde :

  1. El principiante y el aspirante se esfuerzan por eliminar el espejismo de su propia vida empleando la luz de la mente. La luz del conocimiento es el principal agente disipador en las primeras etapas de la tarea, eliminando eficazmente los diversos espejismos que velan la verdad al aspirante.
  2. El aspirante y el discípulo trabajan con la luz del alma. Ésta es la luz de la sabiduría, resultado de la interpretación de una larga experiencia, que afluye y se mezcla con la luz del conocimiento.
  3. El discípulo y el iniciado trabajan con la luz de la intuición. Mediante la fusión de la luz del conocimiento (luz de la personalidad) y la luz de la sabiduría (luz del alma), la luz es vista, conocida y captada. Esta luz apaga las luces menores por medio de la radiación pura de su poder.

Tenemos, por lo tanto, la luz del conocimiento, la luz de la sabiduría y la luz de la intuición, siendo tres estados o aspectos definidos de la Luz Una. Corresponden al Sol físico, al corazón del Sol y al Sol central espiritual. Esta última frase contiene el indicio y la clave de la relación del hombre con el Logos. (A.A. Bailey – Glamour, Un Problema Mundial /191/2)

En relación con la segunda técnica, quisiera tomar algunas palabras de La Biblia, empleando la palabra «luz» en vez de la palabra «fe». La definiré así: “La luz es la sustancia de las cosas esperadas, la evidencia de las cosas no vistas”. Ésta es quizás la definición más esotérica dada hasta ahora, y su verdadero significado será revelado en las dos generaciones próximas. La palabra «fe» constituye un buen ejemplo del método de «ocultar» algunas antiguas verdades para que su significado no sea revelado prematuramente. Luz y sustancia son términos sinónimos. Alma y luz también lo son, y en esta similitud -luz, sustancia, alma- reside la clave de la fusión y de la unificación que Cristo expresó tan plenamente durante Su vida en la Tierra.  (A.A. Bailey – Glamour, Un Problema Mundial 193/4)


 

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