«El cuarto rayo opera en estrecha relación con la cuarta ley (de Control Magnético). Es el Rayo de la Armonía o de la Belleza, armonía mediante el control, ese control que conlleva el conocimiento de la sabiduría. Es la armonía de la afinidad; es la realización del equilibrio en todo, con la aplicación de la Ley del magnetismo, que produce la coordinación de las diversidades en una unidad homogénea; el magnetismo gobierna la síntesis de los múltiples aspectos en forma de unidad. (Alice A. Bailey, Tratado de Fuego Cósmico, pág. 585).
Urusvati sabe cuánto insistimos en la necesidad de unión y armonía. De la primera hablamos a menudo, pero ahora queremos destacar un aspecto particular de la segunda. Solo la unión conduce a los resultados correctos. Incluso los malvados recurren a ella, pero sus uniones nunca podrán ser armoniosas, ya que el mal es, por naturaleza, discordante. Además, la unidad con fines malvados no dura y solo deja consecuencias inciertas. La armonía, en cambio, es bondad y es la única capaz de generar efectos auténticos…» (Colección Agni Yoga – Supramundano II, § 349)
Hoy, en el Espacio del Cielo heliocéntrico condicionado por el 4º Rayo de Escorpio, el Signo del Guerrero (Discípulo-Humanidad) que libra su batalla para salir triunfante, se enciende la conjunción entre el Regente esotérico y exotérico de este Signo, Marte, Luminaria no sagrada, Custodio del 6º Rayo del Deseo y del idealismo, esa energía irrefrenable que en el campo de batalla de los tres mundos (físico, psíquico y espiritual), a través de la lucha, separativa y conflictiva, lleva a cabo el proceso de purificación y apunta a la conquista evolutiva, y el Regente jerárquico de este Signo, Mercurio Maestro de Armonía, Custodio del 4º Rayo de Armonía a través del conflicto.

«El cuarto rayo es el Rayo de la Armonía o de la Belleza mediante el control, ese control que implica el conocimiento de la sabiduría. Es… la realización del equilibrio en todo, con la aplicación de la ley del magnetismo…» (Alice A. Bailey, Tratado sobre Fuego Cósmico, pág. 585).
Este 4º Rayo de Armonía a través del conflicto es el método de evolución del 4º Reino humano hacia la Meta de la Evolución, el desarrollo de la Conciencia, del Amor-Sabiduría (2º Rayo).

Por estas razones, este luminoso día sagrado dedicado a la Armonía conquistada, parece ser el momento propicio para honrar la Ley de Control Magnético y el principio en el que se basa: «Lo inferior siempre está dominado por lo superior».
Para comprender mejor la función de esta Ley, se incluyen algunas indicaciones extraídas de la Enseñanza esotérica:
«Esta es la cuarta Ley de las siete Leyes sistémicas que gobiernan la manifestación de nuestro Logos Solar:
- Ley de Vibración.
- Ley de Cohesión.
- Ley de Desintegración.
- Ley de Control Magnético.
- Ley de Fijación.
- Ley del Amor.
- Ley del Sacrificio y de la Muerte. (Alice A. Bailey, Tratado sobre Fuego Cósmico, pág. 6)
«Esta Ley impera sobre todo en el plano búdico y en el desarrollo del dominio de esta ley se oculta el control de la personalidad por parte de la Mónada a través del cuerpo egóico. (Alice A. Bailey, Tratado sobre Fuego Cósmico, pág. 569)
– Esta cuarta Ley domina el cuarto subplano de cada plano, especialmente en la cuarta ronda y en la cuarta raza-raíz (la atlánte). Tendremos, por lo tanto, las siguientes correspondencias.
4ª Ley…………….….. Control Magnético.
4º Rayo………..…….. Armonía o Belleza.
4º Plano…………..…….. Plano búdico.
4º Subplano…….……. Control magnético búdico.
4ª Ronda…………..…… Magnetismo físico denso que gobierna la manifestación del sexo en el plano físico e inspirado por el deseo astral, reflejo del deseo búdico.
4ª Raza-raíz…….…. La atlante, en la que las cualidades mencionadas se manifestaron de manera particular. (Alice A. Bailey, Tratado sobre Fuego Cósmico, pág. 574).
«– Esta Ley tiene su origen en la Ley de Cohesión, una rama de la Ley cósmica de Atracción que se manifiesta en este Sistema de Amor de tres maneras:
En el plano de la Mónada, como ley de cohesión, la ley del nacimiento, si podemos usar este término, que tiene como efecto la aparición de las Mónadas en sus siete grupos. El Amor es la fuente, y la Mónada de Amor es el resultado.
En el plano de buddhi, como ley de control magnético. Se manifiesta como aspecto del Amor-Sabiduría, irradiando el ego y, finalmente, recogiendo en sí misma la esencia de toda la experiencia acumulada, a través del Ego, en las vidas de la personalidad, y completamente dominada por el plano de Buddhi. El magnetismo y la capacidad de expresar el amor son ocultamente sinónimos.
En el plano astral, como amor que se manifiesta a través de la personalidad. Todas las ramas de la Ley de Atracción que operan en este sistema se manifiestan como una fuerza que une, que tiende a la cohesión, que tiene como efecto la adhesión y que conduce a la absorción. Se necesitan todos estos términos para dar una idea general de la cualidad fundamental de esta ley». (Alice A. Bailey, Tratado sobre Fuego Cósmico, págs. 576-577)

«La Ley de Control Magnético * es la ley fundamental que rige la Tríada Espiritual. Con esta ley, la fuerza de la evolución impulsa al Ego a progresar a través de los ciclos de reencarnación hasta reintegrarse en su naturaleza primordial. Mediante la separación, se reencuentra a sí mismo y, arrastrado por el principio búdico o crístico que mora en él, se trasciende y se reencuentra de nuevo en todos los seres. Esta ley mantiene la cohesión de la forma del yo inferior que evoluciona. Domina al Ego en el cuerpo causal de la misma manera que el Logos domina a la Mónada en el segundo plano.
Es la ley del plano búdico; el Maestro es aquel que puede funcionar en los niveles búdicos y que tiene control magnético en los tres mundos. Lo inferior siempre está dominado por lo superior, y el efecto que los planos búdicos tienen sobre los tres inferiores es de suma importancia, aunque por ahora esto rara vez sea admitido por nuestros pensadores. Es la Ley del Amor, en los tres mundos, la que mantiene todo unido y lo atrae hacia lo alto. Es la manifestación, en la Tríada, de la Ley de Atracción.
En el sendero de involución, esta ley opera con los átomos permanentes del cuerpo causal. Es el principio búdico, y su relación con el átomo permanente inferior de la Tríada es la fuente de la vida del Ego. En el sendero del descenso, actúa principalmente en la disposición de los átomos permanentes; pero este tema es muy abstruso y aún no ha llegado el momento de nuevas aclaraciones. En la tercera efusión (en la que se formó el cuarto reino, el humano) fue esta Ley de Control magnético la que efectuó la conjunción del hombre animal-astral con la Mónada descendente, utilizando la chispa de la mente como método de unificación. Una vez más podemos ver cómo opera. Los planos monádico, búdico y astral están estrechamente relacionados entre sí y ofrecen la línea de menor resistencia. De ahí la facilidad con la que el místico entra en contacto con el plano búdico y también con los planos superiores. Las líneas de menor resistencia en los tres sistemas son:
Sistema I. Físico, mental y átmico. El átmico fue el punto más alto de logro en ese sistema.
- Astral, búdico y monádico.
III. Mental, átmico y logóico.
Obsérvese, pues, la correspondencia entre el cuarto reino y el funcionamiento de esta cuarta ley. Ella es de vital importancia en esta cuarta cadena.
En lo que respecta a la evolución humana, esta cuarta ley es de primordial importancia en este momento. El objetivo del esfuerzo humano es tanto ser gobernado por esta ley como utilizarla para el servicio.
Es la ley por medio de la cual la expresión actual del sexo se transmuta y se eleva; el sexo es solo la manifestación en el plano físico de la Ley de Atracción; es la aplicación de esa ley en el reino humano, así como en todos los reinos inferiores. El amor a todo lo que respira y la atracción que se manifiesta en el servicio son el mismo factor manifestado por la Tríada. La expresión del sexo, la unión de dos unidades, se transmuta en la unión de muchos para un acto de servicio del que nacerán nuevos ideales y una nueva raza, la espiritual.
Aquí puedo señalar un dato numérico interesante relacionado con la cuarta jerarquía. Como sabemos, esta jerarquía humana es la cuarta, y si contamos las cinco jerarquías pasadas, es en realidad la novena. El nueve es el número de la iniciación, el número del adepto, del hombre que funciona en el vehículo búdico.
El cuarto Rayo también opera en estrecha relación con la cuarta ley. Es el Rayo de la Armonía o de la Belleza, armonía mediante el control, ese control que implica el conocimiento de la sabiduría. Es la armonía de la afinidad; es la realización del equilibrio en todo, con la aplicación de la ley del magnetismo, que produce la coordinación de las diversidades en una unidad homogénea; el magnetismo gobierna la síntesis de los múltiples aspectos en forma de unidad. Esta armonía se logra a través del quinto plano, y el quinto Rayo de Conocimiento Concreto sirve de escalón al cuarto, ya que muchos de los que trabajan en el quinto Rayo pasan finalmente al cuarto. En este sistema, el quinto Rayo tiene una importancia capital para el desarrollo de todos los egos. Todos deben pasar algún tiempo en él antes de establecerse definitivamente en su Rayo monádico. En muchas encarnaciones, a menudo se pasa mucho tiempo en el quinto subplano de cada plano, que está gobernado principalmente por el quinto Rayo. Todo pasa luego al cuarto subplano gobernado por el cuarto Rayo; en este período particular de la cuarta ronda en la cuarta cadena, los Egos en evolución pasan más tiempo en el cuarto subplano que en cualquier otro. Muchos encarnan directamente en este plano, y es aquí donde comienzan a pensar armoniosamente». (Alice A. Bailey, Tratado sobre Fuego Cósmico, págs. 583-584-585-586).
«El cuarto Rayo y el cuarto Reino forman un punto de armonía para los tres inferiores, y los cuatro pasan entonces a los tres superiores o mayores. Esto merece una reflexión seria y atenta que revelará la analogía con el cuarto plano. Para este sistema, el plano búdico, el reino humano y el cuarto Rayo, de Armonía o Belleza o de Síntesis, tienen un punto de correspondencia, al igual que la cuarta raza-raíz es aquella en la que aparece por primera vez la síntesis, ya que la puerta al quinto reino, el del Espíritu, se abrió entonces; la cuarta raza-raíz también desarrolló la facultad astral que hizo posible el contacto con el nivel búdico, el cuarto. (Alice A. Bailey, Tratado sobre Fuego Cósmico, pág. 588).

«La victoria del espíritu reside en su esfuerzo por elevarse con todas sus fuerzas, incluso en medio de las dificultades terrenales. […] Cuando se afirma que «alcanzará la victoria quien haya conocido todos los conflictos y haya buscado el conocimiento», se entiende que su conquista será el Fuego…» (Colección Agni Yoga, Mundo Ardiente III, § 37)
* Nótese la correspondencia que se puede esbozar aquí. En el segundo plano tenemos la Ley de Cohesión-amor. En el segundo plano de la Tríada en manifestación, la Ley de Control magnético-amor. Y aún más abajo, en el segundo plano de la personalidad, la Ley del Amor. La precisión de la analogía es muy interesante y ofrece materia para la reflexión.




