En este día rico de Música de las Esferas (Mercurio en conjunción con la Tierra; las Musas/asteroides Erato y Urania en conjunción heliocéntrica en Acuario; Saturno en conjunción con la Musa Clío en Piscis) publicamos el 5º capítulo de nuestra investigación sobre las Nueve Musas, Divinas Cantoras de lo Bello, lo Bueno y lo Verdadero.
- Las Nueve Musas
En el monumento de la imagen, esculpido para un poeta desconocido en un santuario dedicado a Apolo y a las Musas, encontramos reproducidas, en las dos bandas intermedias del relieve, las nueve Musas en pleno junto a Apolo, debajo de Zeus y Mnemosyne.

Relieve votivo de Arquelao de Priene con la apoteosis de Homero (mediados del siglo II a.C.) – Museo Británico
«El bajorrelieve está dividido en tres o cuatro bandas. En la más baja se alza Homero, semejante a Zeus; detrás de él están el dios del tiempo infinito y la diosa de la ecumene, que lo coronan; delante de él, Mythos e Historia sacrifican en un altar redondo, y los genios protectores de las diversos tipos de poesía se acercan con gestos de bendición. En cambio, encima, en la segunda y tercera bandas, se alza la montaña de las Musas, al pie de la cual se encuentra la gruta sagrada en la que Apolo sostiene su lira; una Musa le lleva el papiro del poeta Hesíodo, cuya estatua puede verse cerca de la gruta, junto con el trípode que ha obtenido como premio por la victoria. Las demás Musas se reparten por las laderas de la montaña en diversas actitudes y ocupaciones. Pero se produce un cambio a medida que la mirada asciende por la montaña: las Musas de las laderas de la montaña siguen esperando en perfecta quietud, mientras que, avanzando lentamente hacia la cima, las diosas se emocionan cada vez más, hasta que la última, justo debajo de la cima, estalla en movimientos danzantes. Más arriba aún se alza el padre de los dioses, con su majestuosa cabeza vuelta hacia la madre de las Musas, Mnemosyne, que se encuentra un poco más abajo, conversando con él en actitud regia.
La obra escultórica muestra de la manera más expresiva cómo el espíritu de Zeus es el que mueve a las Musas, que de hecho se llaman a sí mismas sus hijas. Las Ninfas también son llamadas hijas de Zeus; para las Musas, sin embargo, esta conexión con el dios supremo adquiere un significado especial: no sólo comparten un padre común, como las Ninfas, sino también una misma madre, Mnemosyne, que celebró las bodas con Zeus… Así, las Musas constituyen, a diferencia de las Ninfas, una unidad cerrada; a pesar de su reconocible multiplicidad, siempre se es consciente de que, al fin y al cabo, son una única Musa. Los poemas homéricos comienzan con la invocación de la (única) Musa, e incluso más adelante la Musa será invocada a la vez como deidad múltiple y como única, circunstancia impensable para las Ninfas, ya que sólo pueden ser llamadas «señoras», mientras que «Musa» es un auténtico nombre propio. El hecho de que las Musas, como las Ninfas, lleven también nombres personales además de su nombre común no altera en lo más mínimo esta diferencia: a través de la multiplicidad no se hace sino reafirmar su unidad, ya que no son indistintamente muchas Musas, sino que constituyen en primera instancia, como las Cárites, un grupo de tres, que por multiplicación se ha ampliado hasta la cifra de nueve. (…). La cifra de nueve, que encontramos por primera vez en uno de los versos de la Odisea (24, 60), actualizada por los antiguos gramáticos, y luego en Hesíodo (Teog. 77), donde encontramos los nueve nombres propios que se han hecho célebres, ha traído la victoria. Así, un epigrama platónico (16) que pretende honrar a Safo puede celebrarla como la décima Musa». (WFO)
Una, Tres, Nueve Musas que con el tiempo adquirieron diversas atribuciones en los distintos autores, incluyendo, además de la poesía, la música y la danza, los campos de la prosa y las ciencias: Clío, de la poesía épica, se convirtió en la protectora de la Historia; Urania, de la épica astronómica (es decir, vinculada a la descripción de los orígenes de las constelaciones), pasó a ser sagrada para la Astronomía, y Talía, además de la comedia, se asoció también a la agricultura. De este modo, las Musas se propusieron proteger todos los campos de la sabiduría humana y, en épocas posteriores, velaron por la educación física y espiritual de los seres humanos junto a ciertos dioses, especialmente Hermes, Heracles y Atenea.

Ahora bien, para remontarnos a la Enéada o Tríada primaria de Principios que las Musas «entifican» más allá de sus atribuciones «mundanas», vamos a encontrarnos ahora con estas Deidades dévicas olímpicas una por una, y lo haremos apoyándonos de nuevo en la clave astrológica/astronómica de los Misterios, considerando sus reflejos en el Firmamento, es decir, sus cuerpos solares de expresión, los nueve asteroides (=«parecidos a estrellas») que llevan Sus Nombres: según el supuesto de la Astrología Esotérica, la Ciencia de las Relaciones Espaciales, los Nombres de las Entidades celestes no son dados al azar, sino con sabiduría de causa por parte de la inspirada inteligencia colectiva, capaz de responder al Sonido de los «vehículos astronómicos» de manifestación de tales Logoi y Grandes Devas.
El movimiento y la influencia progresivos de los nueve asteroides/Musas, en relación con el de los Planetas y los Signos Zodiacales, pueden entonces ser computados e interpretados según la práctica de la Sabiduría astrosófica: gracias también a esta clave, la escucha de la Música de las Esferas, del Mundo de las Ideas solares, podrá sustanciarse cada vez más amplia y precisamente a nuestra conciencia.
«El círculo de los asteroides. Los estudiosos de la Sabiduría Eterna tienen tendencia a olvidar que la Vida del Logos se manifiesta a través de esas esferas giratorias que (aunque no son lo bastante grandes para ser consideradas planetas) siguen sus trayectorias orbitales alrededor del centro solar, y tienen sus propios problemas evolutivos y funcionan como partes del Cuerpo solar. Están animadas, como los planetas, por una Entidad cósmica, y se hallan bajo la influencia de los impulsos de la Vida del Logos Solar, al igual que los cuerpos mayores. Las evoluciones en ellos son análogas, aunque no idénticas, a las de nuestro planeta, y atraviesan sus ciclos en los cielos bajo las mismas leyes que se aplican a los grandes planetas.
… La cualidad de un Rayo depende de la cualidad de la jerarquía de Seres que lo utilizan como medio de expresión. Las siete jerarquías están veladas por los Rayos, pero cada una está detrás del velo de cada Rayo, pues en su totalidad [las Siete Jerarquías Creadoras] son las vidas que animan cada esquema planetario del sistema; son la vida de todo el espacio interplanetario, y las existencias que se expresan a través de los asteroides y en todas las formas independientes de vida menores que un planeta».39
En lo que concierne a las Musas, Sus asteroides se encuentran todos en el cinturón de asteroides entre la órbita de Marte y la de Júpiter, entendido como el efecto de una antigua Batalla de los Cielos; para la evolución de la conciencia, este círculo es el «lugar» de comunicación entre la esfera de los planetas «personales» y la de los «transpersonales», de ahí el puente para reunir el deseo (Marte, plexo solar) con el amor (Júpiter, centro del corazón), el deseo-mente (kama-manas) de la Personalidad con el amor-sabiduría (Buddhi-Manas) del Alma, a través de las musas de la Mente superior (el Divino Hermafrodita Mercurio-Venus, Hermes-Afrodita, pero también Apolo-Atenea), ese Intelecto de Amor que «respira» la Música que reconduce a la Unidad.
He aquí las Nueve Musas:
De Wikipedia, Las Musas
Y he aquí, resumiendo las artes y cualidades que poseen las Nueve Musas, una hipótesis de sus valores esotéricos, corazón de este estudio:
Clío (la que hace célebre): la historia y la epopeya, pues para proceder sabiamente hay que valorar el Bien y conocer las lecciones del pasado. Valorización y reconocimiento del heroísmo.
Euterpe (la que alegra): la música y la poesía, que armonizan y subliman las emociones, aportando equilibrio. Musicalidad – armonización.
Thalia (la que es festiva): la comedia, la celebración. Arte de la divergencia/diversión – Alegría, ironía.
Melpómene (la que canta): la tragedia. Profundidad, gravedad, integridad.
Terpsícore (la que se deleita en la danza): danza y lírica coral, el movimiento que prepara para lo sagrado, la danza para acceder con el alma a lo sagrado. Arte del movimiento sagrado: adaptabilidad.
Erato (la que provoca el deseo): poesía amorosa, la que despierta eros, la belleza y la fuerza del sentimiento, el deseo; también Musa del canto coral y además de la geometría y la mímica. Ardor/eros.
Polimnia (la que tiene muchos himnos): danza sagrada y ritual y canto coral, la mímica como ritmo. Sacralidad rítmica e intimidad solemne.
Urania (la que es celeste): astronomía y astrología, la que rige el cielo con sus mitos (épica didáctica), los movimientos y geometrías de los cuerpos celestes. Sabiduría del Cielo (exterior e interior).
Calíope (la que tiene una bella voz): la elocuencia, la poesía épica, la elegía, el gran relato, los textos iniciáticos. Arte de la palabra y construcción de la forma-pensamiento: filosofía oculta.
[Para más detalles sobre las Nueve Musas-Asteroides, véase el texto completo, que se publicará el 14 de septiembre].

José Luis Muñoz Luque – Pinturas de las Nueve Musas
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[39] A. A. Bailey, Tratado sobre el Fuego Cósmico, pp. 1176 y 1196.
Los asteroides, comparados con los planetas sagrados y no sagrados (cuerpos de expresión de Logoi planetarios capaces de funcionar según Su Rayo de alma o personal), son Agentes menores:
«…en el hombre existen centros de energía, que no son puramente centros etéricos, sino que son el producto de la interacción entre los centros etéricos y ciertas formas de energía negativa del tipo más bajo. Tal es el caso, por ejemplo, del corazón. Existe el centro cardíaco, uno de los centros principales en los planos etéricos, pero también existe el corazón físico, que también es un generador de energía; existen los órganos inferiores de generación, que son igualmente un producto reflejo de una energía que es el resultado de vibraciones superiores y que, sin embargo, tiene una cualidad propia. Esto tiene su correspondencia en el sistema solar. Hay muchos planetas menores y numerosos asteroides que tienen una energía o cualidad atractiva propia y que hay que tener en cuenta, desde un punto de vista sistémico, a la hora de medir la atracción que produce formas en o alrededor de un planeta dado.
Como sabemos por el estudio de la Doctrina Secreta, algunos de los Logoi planetarios son puros y sin pasión, mientras que otros están todavía bajo el dominio del deseo y la pasión. Esta cualidad suya atrae necesariamente hacia ellos lo que necesitan para expresar su vida en un esquema, y rige la naturaleza de esos grupos egoicos [almas humanas] que son (para ellos) centros generadores de fuerza. …hay tres esquemas planetarios que tienen funciones similares a las de la glándula pineal, el cuerpo pituitario y el alto centro mayor, pero no son los esquemas indicados como centros o conocidos como animados por el Logos planetario. En cambio, algunos asteroides se han colocado allí … [así conectados a los centros de la cabeza].
… los esquemas planetarios (los siete planetas sagrados) un día sintetizarán, es decir, absorberán la vida de los planetas que no se les denomina sagrados y de los numerosos asteroides, en lo que concierne a los cuatro reinos de la naturaleza». (Ibid., p. 1189-90, 1164, 1172)



