Estamos ascendiendo hacia la cima solsticial del ciclo anual (21 de junio de 2026, a las 09:15 GMT) bajo la égida de las estrellas de Orión, el Cazador celeste de la Luz.
Además, en el Cielo heliocéntrico (el plano creador del Sistema Solar de las Causas, el símbolo del plano mental abstracto), resuena en particular el trígono (120°) entre las Luminarias profundas: Neptuno en Aries y Júpiter en Cáncer. Según nuestro entendimiento, dicha Relación «triangular» conecta de manera sintética los nuevos horizontes revolucionarios que se están abriendo respecto al destino de la humanidad y el impulso de crear formas y ciclos beneficiosos para el crecimiento evolutivo planetario.
Es, por tanto, el momento adecuado para reflexionar sobre el destino de la humanidad, para sembrar ideas, fórmulas y formas de pensamiento que puedan nutrir una Nueva Visión y la formación consciente de la Nueva Cultura y Civilización basadas en las indicaciones profundas y visionarias de la Enseñanza esotérica.
Según la visión de la tradición transhimalaya, el destino de la humanidad no queda relegado a su existencia planetaria, sino que adquiere dimensiones solares y cósmicas, siendo potencialmente el tercer agente creador consciente de la Evolución, junto con los Logoi o Inteligencias superiores que guían los Planetas y los Soles.
Una indicación vertiginosa y aparentemente de ciencia ficción y, sin embargo, increíblemente bella y ocultamente científica, que abre de par en par un horizonte cósmico:
«… los cuatro objetivos principales que se han propuesto los Ejecutores del Plan [parte de la Jerarquía planetaria]:
- El primer y principal objetivo es establecer, por medio de la Humanidad, un puesto avanzado de la Conciencia de Dios [del Logos solar] en el sistema solar. Esto corresponde, en sentido macrocósmico, a la relación entre un Maestro y Su grupo de discípulos …
- Fundar en la Tierra… una central de tal potencia y un punto focal de tal energía, que convierta a la humanidad, en su conjunto, en un factor del sistema solar capaz de provocar cambios y acontecimientos de naturaleza incomparable en la vida y en las vidas del planeta (y, por tanto, también en el sistema) y de inducir una actividad interestelar.
- Desarrollar una estación de luz, por medio del cuarto reino de la naturaleza, destinada a servir no solo al planeta y a este sistema solar, sino también a los siete sistemas de los que forma parte el nuestro. Este problema de la luz, relacionado como está con los colores de los siete rayos, es aún una ciencia embrionaria y es inútil extenderse más al respecto.
- Establecer en el universo un centro magnético, en el que el reino humano y el de las almas, unidos o unificados, constituyan el punto de máxima potencia, y que se mantengan las Vidas desarrolladas en la esfera de irradiación de Aquel de quien nada se puede decir.
Con estas afirmaciones hemos tratado de describir las posibilidades y oportunidades más amplias según las perspectivas actuales de la Jerarquía. Sus proyectos e intenciones apuntan a fines y logros que trascienden la visión de la que es capaz el hombre normal. Si no fuera así, la meta principal de la evolución planetaria sería el desarrollo del alma en el hombre. Pero no es así. Puede serlo desde el punto de vista del propio hombre, considerado como una unidad en esencia separable e identificable en el gran esquema cósmico. Pero no es así para el todo mayor del que la humanidad es solo una parte. Los grandes hijos de Dios que han superado el nivel de los Maestros que operan exclusivamente para el reino humano, tienen planes aún más vastos y extensos, que lo consideran únicamente como un sector del Plan de la Gran Vida «en el que vivimos, nos movemos y somos».
Uno puede preguntarse (con razón) para qué sirve toda esta información a quien se encuentra en medio de las confusiones y angustias del mundo. Por razones obvias, una visión del Plan, por muy difusa que sea necesariamente, aporta un sentido de proporción y también de estabilidad. Conduce a una reorganización de los valores, algo extremadamente necesario, ya que indica que en todas las dificultades de la vida cotidiana se esconden un propósito y un fin. Con el estudio del gran volumen de la vida planetaria, desde la pequeña y refinada estructura del hombre hasta el complejo general mayor, con sus respectivas relaciones con el Todo, se amplía y expande la conciencia. Esto es mucho más importante que el minucioso detalle de la capacidad individual para comprender el propio lugar en el cuadro más amplio. …
Sin embargo, no es inútil que los discípulos y los aspirantes intenten comprender los contornos difusos de la estructura, el propósito y el destino que se derivarán de la realización y el disfrute del Plan. Esto no debe evocar ninguna sensación de impotencia, de lucha sin fin o de conflicto casi permanente. Dadas las limitaciones del hombre y de su vida, dado el inmenso perímetro del cosmos y la minúscula naturaleza de nuestro planeta, dada la inmensidad del universo y la certeza de que no es más que uno entre innumerables (y digo innumerables) universos mayores y menores, existen, sin embargo, en el hombre y en este globo un factor y una cualidad por los que todo esto puede ser visto y realizado como parte de un todo, y que permiten al hombre (escapando, en la medida de lo posible, de su autoconciencia humana) expandir la conciencia y la identidad hasta que los aspectos formales de la vida ya no constituyan barreras para su espíritu que todo lo incluye. Escribir estas cosas y proponer estas ideas también sirve porque están a punto de encarnarse aquellos que podrán comprenderlas, [escrito entre 1935 y 1939], cuando los lectores de hoy hayan muerto y sido enterrados. Vosotros y yo pasaremos a otra tarea, pero en la Tierra habrá hombres capaces de ver el Plan con una claridad, una comprensión e inclusividad muy superiores a las nuestras. La visión es prerrogativa divina. La expansión es un poder vital y una característica divina. Intentemos, pues, comprender lo que sea posible en este nivel de desarrollo y dejemos que la eternidad revele sus secretos recónditos. (Psicología Esotérica II, 217-220)
«La cuarta Jerarquía creativa [humana] es la gran expresión de la consciente voluntad y del consciente sacrificio del Logos solar, y el gran símbolo de la unión inteligente de espíritu y materia». (A. A. Bailey, Iniciación humana y solar, 95)
La Cuarta Jerarquía humana es aquella parte y función del Logos solar que une espíritu y materia en sí misma, produciendo conciencia; su relación se materializa en un yo individualizado (y no de masa, como ocurre en los reinos inferiores o de grupo, como en los superiores).
Nuestro verdadero destino es, por tanto, infinito en potencia, y partiendo de la autoconciencia individual (nivel de la Personalidad), se dirige hacia la conciencia espiritual de grupo o sistémica (Alma) y hacia la divina o cósmica (Mónada).
«Para el hombre, la liberación llega cuando logra liberarse de la vibración de los tres planos inferiores de nuestro sistema solar, de esa parte de la manifestación logóica que forma su cuerpo “denso” y que, por lo tanto, Él [el Logos solar] no considera como un principio.» (Tratado de Fuego Cósmico, 1096 – TFC)
Para las Jerarquías creativas que constituyen el Alma (la Tríada espiritual), la meta es liberarse de los tres planos centrales (manásico, búdico, átmico inferior) y funcionar en los tres niveles superiores de la Mónada; y así sucesivamente, hacia adelante y hacia arriba…
Debemos, pues, mirar hacia arriba y hacia adelante, hacia lo más profundo y hacia el centro.
La humanidad debe ser más diligente e inteligente a la hora de forjar su verdadero destino y cumplir con sus obligaciones kármicas. Cuando todos los hombres estén en relación con los custodios del Plan, cuando sus mentes y sus cerebros estén iluminados por la luz de la intuición, del alma y de la mente universal, cuando aprendan a responder con inteligencia a los oportunos impulsos que emanan cíclicamente del lado interior de la vida, entonces habrá un ajuste constante entre la vida y la forma, además de una rápida mejora de las condiciones mundiales. Un punto interesante a tener en cuenta es que el primer efecto de la respuesta de los más avanzados entre los hijos de los hombres a las fórmulas traducidas y transmitidas por los Conocedores será el establecimiento de relaciones justas entre los cuatro reinos de la naturaleza y de relaciones justas entre las unidades y los grupos de la familia humana. Ya se ha dado un paso en esta dirección. Las relaciones entre las cuatro esferas de actividad que llamamos humana, animal, vegetal y mineral son hoy en día todo menos satisfactorias, ya que la energía de la materia es el factor dominante principal. En el reino humano, la acción de esta energía se manifiesta como egoísmo. En el reino animal se manifiesta en lo que llamamos crueldad, aunque, dado que el sentido de la responsabilidad no existe más que de forma instintiva y temporal, queda excluida toda crítica. En el reino vegetal, esta adaptación defectuosa, durante este período de uso erróneo, se expresa como enfermedad.
¿Os sorprende? La enfermedad tiene sus raíces, sobre todo, en la incapacidad de adaptación y en la fuerza mal orientada del reino vegetal, lo que repercute en los reinos animal y mineral y, en consecuencia, en el humano. La posibilidad de demostrar este hecho aún está muy lejos, pero cuando se comprenda esta situación, la atención del investigador se centrará necesariamente en este reino de la naturaleza y finalmente se encontrará la solución para erradicar la enfermedad.» (Tratado de Magia Blanca, 462-3)
| No. Reino | Rayo | Expresión |
| 1. Mineral | VII .. Organ. Ceremonial . | Radiactividad |
| I .. Voluntad o Poder .. | La reserva fundamen- | |
| tal del poder | ||
| 2. Vegetal……………. | II .. Amor-Sabiduría … | Magnetismo |
| IV .. Belleza o Armonía . | Uniformidad de color | |
| VI .. Devoción Idealista .. | Tendencia ascendente | |
| 3. Animal…………….. | III . . Adaptabilidad.. | Instinto |
| VI .. Devoción……… | Domesticidad | |
| 4. Humano…………….. | IV .. Armonía a través del | |
| Conflicto……. | Exper., crecimiento | |
| V .. Conoc. Concreto … . | Intelecto | |
| 5. Egoico o de las Almas | V .. Conoc. Concreto …. | Personalidad |
| II .. Amor-Sabiduría … | Intuición | |
| 6. Vidas Planetarias .. | VI .. Devoción a las Ideas | El Plan |
| III .. Inteligencia Activa . | Trabajo Creador | |
| 7. Vidas Solares………. | .I .. Voluntad o Poder .. | Mente Universal |
| VII .. Magia Ceremonial .. | Ritual Sintético. |
(PE I, 216)
«… en las próximas razas y subrazas podemos esperar avances muy concretos en el desarrollo manásico [del plano de la mente, base de la conciencia para la humanidad, sede del cuerpo causal y del Loto egóico o alma humana —véase el Ciclo de encuentros “La Ciencia del Pensamiento”]; conviene señalar especialmente que la evolución de manas en esta ronda alcanzará su punto álgido en los próximos quinientos años.
La aparición de las dos razas-raíz finales marca el punto de síntesis y la aplicación gradual de todos los logros manásicos; este resultado se logrará gracias al desarrollo del pensamiento abstracto y al reconocimiento intuitivo.
En otras palabras, el manas se ha aplicado (durante las tres razas-raíz anteriores) principalmente a la comprensión de la existencia objetiva, a la adaptación del Morador de la forma a su entorno en el plano físico.
De ahora en adelante, la actividad se orientará hacia la comprensión del lado subjetivo de la manifestación y hacia la comprensión de la psique de la vida individual, divina, planetaria o humana.
En la próxima ronda [la 5.ª] se recapitularán todas las etapas anteriores, y el manas se manifestará de una manera por ahora inconcebible para la conciencia semidespertada del hombre. En esa ronda, las tres quintas partes de la familia humana serán plenamente conscientes, funcionando con plena continuidad de conciencia en los planos físico, astral y mental inferior. El énfasis de la evolución manásica se pondrá en el logro de la conciencia causal y en la construcción científica del puente [Antahkarana] que deberá unir el vehículo causal y el átomo permanente manásico en los niveles abstractos.» (TFC 499)
¿Cómo alcanzar la Liberación?
Alcanzando la Armonía y la Unidad a través del Intelecto de Amor (Buddhi-Manas).
«En el Aula de la Ignorancia domina el kama-manas. El hombre, agobiado por un deseo mal encaminado, busca el objeto de la atención de su corazón en las oscuras salas del maya más denso. Allí lo encuentra, pero muere antes de cosechar el fruto tan largamente deseado. La serpiente lo muerde, y la alegría anhelada se le escapa de las manos. Todos aquellos que buscan así los frutos egoístas del karma se desprecian mutuamente; por lo que la lucha y la avaricia, el rencor y el odio, la muerte y el castigo, la invocación kármica y el rayo de la venganza caracterizan esta Aula.
En el Aula del Aprendizaje, el intelecto gobierna y trata de estudiar. Deseos de orden superior, el fruto de manas y su empleo, suplantan el estímulo kármico inferior. El hombre sopesa y evalúa, y en las aulas crepusculares del intelecto busca el fruto del saber. Lo encuentra, pero se da cuenta de que el conocimiento no lo es todo; muere en el campo abierto del saber, oyendo un grito que golpea el oído moribundo: «Sabed que el conocedor es más grande que el conocimiento; el que busca es más grande que lo que se busca».
En el Aula de la Sabiduría gobierna el Espíritu: el Único, que es el Centro para los menores, asume el dominio supremo. En esta aula no se conoce la muerte, porque se han traspasado las dos grandes puertas. La discordia y la lucha desaparecen por completo y solo queda la armonía. Los conocedores se ven a sí mismos como Uno solo; reconocen el campo en el que el conocimiento crece como disonancia y diferenciación… Saben que el conocer es un método, un instrumento de propósito utilizado por todos y solo germen de reconocimiento final. En esta aula, la unión de todos con todo, la fusión de uno y de todos y la unidad de acción, de propósito y de capacidad marcan todo esfuerzo elevado. Si se reflexiona sobre estas palabras, se comprenderá que la verdadera unión consiste en darse cuenta de que la vida mayor siempre incluye a la menor, y que la expansión de la conciencia acerca al hombre a la realización de esta Unidad.» (TFC 849-850)
El Cuarto Rayo de la Armonía a través del conflicto es el Rayo del Alma de la humanidad y, por lo tanto, fija la dirección y guía su destino, mientras su Personalidad crece, se estabiliza y se eleva a través del Fuego del Quinto Rayo de la Mente constructora y del Conocimiento, y de la 5.ª Ley sistémica:
«5. La Ley de Fijación. Esta es la ley que gobierna el plano mental, y tiene su mayor correspondencia en la Ley del Karma en los niveles mentales cósmicos. «Tal como el hombre piensa, así es él»; sus pensamientos gobiernan sus deseos y sus acciones, y de ahí se deriva el futuro. Él mismo fija el karma resultante. La palabra «fijación» se elige por dos motivos: el primero porque esta palabra implica la facultad que tiene el pensador de forjar su propio destino; el segundo porque esta palabra implica una idea de estabilización, ya que, a medida que avanza la evolución, el Ego desarrolla la facultad de formar formas-pensamiento definidas y concretas; gracias a estos factores estables, llega a dominar las fluctuaciones del cuerpo astral.
Esta ley del plano mental, el quinto, es una de las leyes más importantes con las que nos enfrentamos en todo momento, y tendrá su manifestación más completa en la próxima ronda, la quinta. En cuanto al funcionamiento de la ronda actual, la cuarta, podemos reunir los siguientes hechos [teniendo en cuenta que estamos viviendo el paso de la 5.ª raza a la 6.ª].
Es la ley bajo la cual la personalidad en evolución construye, a lo largo de muchas vidas, el cuerpo causal; esta ley fija la materia que compone ese cuerpo, depositada allí por el hombre a lo largo de los siglos, y la cristaliza. Antes de la cuarta iniciación, la cristalización se completa y se produce la inevitable ruptura que es, en todas las formas, el resultado de la cristalización, liberando la vida que en ella mora para un mayor progreso. Todas las formas no son más que impedimentos y limitaciones, y al final deben desaparecer, pero tienen su lugar necesario en el desarrollo de la humanidad. Al final, el cuerpo causal de toda la humanidad se desintegrará.
Esta ley rige la cristalización de todas las formas, que precede a su ruptura en el proceso de la evolución.
Rige el momento del renacimiento, siendo una de las ramas subsidiarias de la Ley del Karma. … La Ley del Karma o de Fijación cósmica es la ley del plano mental cósmico, y rige las leyes correspondientes de nuestro sistema.
En la quinta ronda, esta ley actuará como separador, cristalizando y fijando temporalmente en dos grandes clases a las Mónadas que evolucionan. Un grupo (que incluye a aquellas que alcanzarán la meta) saldrá entonces gradualmente del dominio de esta ley y pasará a estar bajo la Ley de Control Magnético. El otro permanecerá bajo la ley en una condición estática hasta que se presente una nueva oportunidad; las viejas formas se desintegrarán y, en el quinto período de otro Mahamanvantara, se les ofrecerá la oportunidad gracias a la cual podrán volver a la corriente de la evolución, y los espíritus aprisionados podrán ascender de nuevo hacia su fuente.
En sentido oculto, esta ley es la que más íntimamente nos concierne. Desempeña un papel importante en manos de los Señores de la Llama, y es uno de sus factores más importantes en el gobierno de los tres mundos…». (TFC 591-3)
«El hombre determina su propio destino en el Universo. Decir que el destino no es más que el curso de la evolución equivale a convertir al hombre en el hazmerreír del Destino. Cosmos, Infinito, Destino, llámalo como quieras, pero afirmar que el hombre es arrastrado por la marea evolutiva sin intervención de su voluntad significa separarlo del Universo.
Yo afirmo que el espíritu, en su núcleo, tiene su propio camino infinito y preestablecido en el Cosmos. La tendencia a abandonar el camino habitual acaba arrastrando al espíritu hacia el Espacio. En el núcleo del espíritu se encuentra el camino del Infinito.
¡Buscad en el núcleo del espíritu!
… Todo, en el Cosmos, se crea con un propósito, y el hombre, así como está relacionado con los seres inferiores, así está conectado con las esferas superiores. La creatividad del Imán predetermina cada acto, así como el papel al que están destinadas las criaturas. Así, las esferas humanas están, por tanto, destinadas a la cooperación. La Inteligencia suprema tensa todas las esferas cósmicas; por lo tanto, el destino del hombre descansa en la colaboración y en la belleza del Infinito.
En verdad, ilimitada parece la belleza del Cosmos cuando, por medio del corazón, se penetra en la conciencia del Aliento cósmico. Tal ascenso está preestablecido por todas las formaciones, bajo el signo puro de la unidad universal. Al observar los acontecimientos del planeta, solo decimos: «Tenéis un gran destino; ¡afirmaos ascendiendo!».
El corazón siempre se ha considerado un símbolo de la guía, y la vida se expande a través de él. El guía y el guiado dan testimonio del valor de la Conciencia cósmica. El esperado y quien lo espera expresan la Razón cósmica. Quien llama y quien responde manifiestan la Armonía cósmica. Todos los sentidos del Constructor del Universo dirigen los pasos hacia la vida superior. ¡Sí, sí, sí!
(Infinito I, § 86, 316, 97)








