Las Direcciones del Templo Cósmico: Sagitario, El Boyero

Simétricamente al plenilunio de Géminis (mayo del 2021), para coronar la Mesa Redonda de los 12 plenilunios establecida para este año, celebramos hoy el plenilunio de Sagitario (5:37 horas, CET): el Signo del inflexible Arquero celeste que constantemente apunta a la Meta, al Origen galáctico, al Centro de los centros. En nuestra visión y leyenda*, el Signo de Sagitario está en conexión con la constelación de El Boyero, el Custodio de los Siete Bueyes del Gran Carro (vídeo en italiano), representado por la Estrella Arturo (el Rey Arturo), un Atlas cósmico que sostiene la Bóveda del Firmamento.

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Desde el punto de vista de la evolución de la conciencia, otros principios o símbolos míticos se asocian normalmente a Sagitario, así como al próximo Escorpio: el Águila, El Ofiuco serpentino y el Centauro Quirón.

«Sagitario es el arquero que cabalga sobre caballo blanco, a veces representado como un centauro con arco y flechas. En esta doble representación —el centauro, mitad hombre y mitad animal, y el arquero sobre el caballo, mitad humano y mitad divino— está condensada toda la historia. El caballo blanco es siempre el símbolo de la divinidad. Cristo aparece montado en un caballo blanco; es así como el Sagitario está representado en el Apocalipsis. (…) El centauro, el hombre que cabalga, es decir, un caballo con cabeza y torso de hombre, representa al ser humano, ya que el hombre es un animal más un dios. Es la más baja de las constelaciones» importantes, por lo que está relacionada tanto con el caos primordial, como con la figura de Quirón, el sabio y benévolo centauro, maestro de Aquiles, Jasón, Hércules, Asclepio (Ofiuco), Teseo, en muchas disciplinas como la música, la moral, la astronomía, la medicina.

El Ofiuco, el Centauro [1] y Quirón son, pues, Fuentes celestes de Sabiduría que transforman la fuerza brutal y primordial de la Naturaleza en energías útiles y beneficiosas, en virtud y conocimientos: el Fuego del Amor inteligente expresado en la Forma.

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Pero, desde el punto de vista de la Vida, surgió la asociación entre Sagitario y El Boyero (que se extiende lateralmente por las secciones galácticas de Sagitario-Capricornio y Acuario), principalmente por su relación como indicadores y custodios: el uno, del Centro galáctico; el otro, del Polo Norte galáctico.

En el nivel planetario, en la antigüedad (en el sexto milenio a. C.) El Boyero marcaba el Polo Norte, por lo que en algunos mitos se le asocia con el Atlas, el Titán (fuerza primordial cósmica preolímpica), regente de la bóveda celeste. En cambio, se ha «descubierto» que este Rey Arturo rige, en realidad, la Bóveda galáctica, y es la Estrella más cercana al Polo Norte galáctico, incrustada en la Cabellera de Berenice: Arturo/El Boyero junto con Alkaid/La Osa Mayor y Denébola/El León trazan el triángulo de Estrellas más brillantes en su entorno.

Además, El Boyero es el Custodio de los Siete Rishis de La Osa Mayor, es decir, de la Fuente de los Siete Rayos: es el pastor o guardián de los «siete bueyes», la guadaña o el mango de El Carro de La Osa Mayor, cuya estrella anaranjada Arturo (el Rey Arturo), la primera en aparecer en el cielo del atardecer, conecta con un arco a la Estrella Espiga o Spica (Ginebra) en Virgo, la Madre del Zodíaco del Corazón. [2]

El Guardián de La Osa Mayor es, pues, un Guía cósmico que rige, sostiene y dirige.

Desde el punto de vista Tierra- Sol, El Boyero está asociado con Libra y es «El que viene, el Salvador que liberará a la humanidad de la esclavitud a la forma»; simétricamente, es similar al Pez Austral, otro símbolo de los Avatares salvadores y el Custodio del Polo Sur galáctico.

El Nombre sánscrito del poderoso Arturo está asociado con la independencia divina: es la estrella Swati del firmamento hindú y rige una de las 28 casas lunares o nakshatra (esos «asterismos o estrellas que convierten las gotas de rocío en diamantes»). De hecho, el sonido Svati significa «autogenerado», «autorreferido»; es el sonido del Espíritu mismo, consumado y consciente. [3]

Arturo-Svati en El Boyero aparece así como palanca y perno de referencia para el gobierno consciente del Yo, un Rey cósmico con el que el Alma solar se identifica para liberarse y triunfar sobre los tres mundos (los tres niveles cósmicos inferiores), convirtiéndose en el Custodio consciente de los Siete Rayos (los Siete Rishis).

En el Cuaternario de Constelaciones en torno a la Cumbre galáctica, el Arturo celeste, El Boyero, —según los dictados del Cielo polar más profundo (el Polo Norte galáctico) y de los Siete Fuegos Primarios (La Osa Mayor-Alkaid)— preside, expande y dispone la evolución de la Conciencia solar (El León-Sirio-Sol) con la ayuda de los 12 Caballeros de la Mesa Redonda (Zodíaco de 12) a través de Su divina Consorte (Espiga/Virgo, la Madre del mundo).

El plenilunio de Sagitario nos esparce así por los Mundos más lejanos.

Sagitario, el Arquero alineado con la Vertical Suprema, apunta al Centro de los centros, como la Dirección hacia la Meta y hacia el Origen galáctico.

El cumplimiento, la meta, son uno con el origen.

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En el Centro, en el Corazón de la Humanidad Una, afirmamos:

Soy la Voluntad de dirigir a la Meta.

El Sol central,

el Corazón crucificado en la Cruz de la Vida,

mira al Gran Imán cósmico

y vuela hacia Él, sin movimiento alguno.

 

¡Que la Humanidad Una irradie la perfección del Cielo!

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* En este séptimo año del quinto septenio, litúrgico y solemne, pretendemos celebrar los Plenilunios como fechas o direcciones de conexión con las fuentes estelares supremas que rigen nuestro universo local, nuestra Morada cósmica, el Ser «en Quien vivimos, nos movemos y somos».

Para nutrir este ritual interior, rítmico y poderoso, en cada «cita celeste» se presentan extractos del documento La Orden de Orión (texto en italiano; aún no ha sido traducido al castellano), «una investigación astrofísica sobre la esencia solar y cósmica de la humanidad», para trazar los posibles e infinitos caminos entre la Luna y el Uno.

[1] Rigil Kentaurus es la estrella más cercana al Sistema Solar y está entre las cinco Estrellas principales del hemisferio sur: en el «pentáculo» meridional formado junto con Acrux (Cruz del Sur), Canopus (Nave Argo), Fomalhaut (Pez del Sur) y Achernar (Eridanus), Rigil Kentaurus es la tercera más brillante del Firmamento, después de Sirio y Canopus; y junto con Acrux parece distribuir, “a manos llenas”, la energía vital y curativa de la Vía Láctea. La estrella Agena (β Centauri) y α Centauri son las dos estrellas indicadoras de la cercana Cruz del Sur —en esto se asemeja a la función de Merak y Dubhe en La Osa Mayor que señalan la Estrella Polar.

[2] Es interesante observar cómo las estrellas Arturo y Espiga (Spica) se encuentran en el mismo meridiano de la eclíptica; de modo que la dirección Sol-Tierra se halla con su proyección en la eclíptica (conjunción) el mismo día del año. Desde el punto de vista cósmico, es α Centauri la que se encuentra en el mismo meridiano galáctico que la brillante Virgen Spica.

[3] Sva se halla en algunos Nombres fundamentales: Sarai-swati, la esposa de Brahma (el Dios creador), o la diosa de la sabiduría y el conocimiento; en “Swar, el cielo, el aire”; en el símbolo solar de la esvástica,  de sva, “lo que se refiere a uno mismo, lo que es apropiado”, y aastika, “tener fe y confianza”: la hélice o cruz de la vida. (GT)

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