La Comunión del Fuego

El ardiente triángulo de Fuego que hoy se perfila en el cielo tiene, según la visión heliocéntrica, sus poderosos pilares en Saturno, el Señor de Inteligencia creativa que recorre la sustancia de Aries; en Júpiter, el Maestro del Amor, sumergido en las aguas de Leo; y en Mercurio, el Mensajero Alado de la Belleza, que culmina esta consonancia de Luz y Amor encendiendo de Armonía el signo de Sagitario.

La circulación de estas energías de alto potencial también afecta a la Tierra, la «esfera de experiencia», que desde su ubicación actual en Aries, dentro de un par de días se encontrará en conjunción con Neptuno, el Señor celeste que, con su anillo de Fuego, contiene a la Comunidad solar y la abre a la Comunidad cósmica.

Esta conjunción sella el surgimiento de una corriente de energía, cada vez más intensa, que impulsa a las conciencias a elevar la tensión interior y a convertirse, cada vez con mayor determinación, en una antorcha viviente en el Camino del retorno.

Como nos recuerda la Enseñanza: «Para quien asciende a las cimas de la conciencia no existen fronteras ni prohibiciones, si ha encendido su propia antorcha» (1).

Y este avanzar por el sendero Infinito, aunque al principio se realice en solitario, encuentra luego su razón de ser en el avance de toda la Humanidad, «con aliento y ritmo unificados», hacia la meta suprema. «La antorcha de la conciencia espiritual ofrece a la humanidad su propia espiral, a lo largo de la cual avanza la vida. La antorcha que crea la espiral del pensamiento invoca, en verdad, al Fuego del Espacio. Por eso decimos a quien lucha: “¡Sé como una antorcha!”. (2)

Para avanzar y penetrar cada vez más profundamente en las mallas del Espacio, hay que luchar, nos recuerda, pues, la Enseñanza; una batalla cuyas mejores armas, forjadas por las Luminarias que arden en el cielo, son Luz, Amor, Armonía y Comunión. Armas que vibran en nuestras conciencias y que solo esperan ser empuñadas para conquistar los Cielos con la fuerza ardiente de la aspiración.

No hay ni una pizca de separación en esta batalla, ya que los corazones laten al unísono, orientados hacia el Fuego solar y regidos por la Comunión, una Comunión de Fuego. «La comunión con el Fuego, una vez experimentada, es inolvidable. Reunid, pues, el valor para el ascenso». (3)

La Humanidad avanza en el ascenso con el ferviente compromiso de unirse, grado a grado, con el Fuego de los Hermanos solares: «La sensibilidad del espíritu tiende a buscar la comunión con las manifestaciones cósmicas, y quien se dedica a tal búsqueda anhela los órdenes universales». (4)

De este modo, la Humanidad se convierte en una chispa de la única Comunidad de Fuego, dirigiendo su mirada no hacia la limitación de lo finito, sino hacia la resplandeciente Belleza del Infinito.

«¿Os dirigís hacia lo finito o hacia lo infinito? La estancia terrenal es breve, la de los Mundos sutiles y mentales tiene una duración fija, pero en el Mundo del Fuego no existen fechas; por eso hay que dirigirse hacia allí. En los mundos de estancia limitada se adquiere la armadura de Fuego. (…) Quien haya entrado en el Mundo del Fuego ya no puede respirar el aire de la Tierra. El Nirvana es, en realidad, el ascenso hacia el Fuego. Todas las Enseñanzas contienen símbolos de este proceso. (…) Llega el momento —y está cerca— en que los hombres no sabrán aceptarlos, habiendo olvidado, confundidos, que la comunión con el Fuego es un deber. En lugar de dejarse impregnar por su poder, se convierten en grandes adversarios del mismo. Por eso os repito y os recuerdo la necesidad de la unión con el Fuego». (5)

Esta unión con el Fuego encuentra sus mejores vías de expresión mediante la precisa Voluntad de ascenso y de colaboración con las Leyes cósmicas; además, mediante el sacrificio se descubren los mejores métodos para hacer incandescente la conciencia y avanzar por el sendero evolutivo, conscientes de la eternidad de la lucha. «El sacrificio ardiente debe ser amado como el medio más directo de comunión con el Mundo del Fuego. Sin este fervor de abnegación no es fácil escapar de las garras del mal. La conciencia se vuelve móvil cuando se une a Agni, móvil como el Fuego, que por su naturaleza es esquivo. Hay que abordar el sacrificio no por desesperación, sino con el método del resplandor incandescente. No hay mejor término para definirlo. Del mismo modo, no hay otra forma de concebir el Mundo del Fuego que como expresión de grandiosidad». (6)

El camino que debe recorrer la Humanidad para construir el futuro consiste en formar parte de la Comunidad jerárquica, que ya está en comunión con el Fuego. El objetivo que hay que alcanzar es el Bien común, que se hace realidad con corazones llenos de entusiasmo por el Espíritu, pues la comunión del corazón es la manifestación más inmutable y eterna de este ascenso infinito hacia el Fuego.

«El interés por el Bien general nos pone en comunión con la Jerarquía. Y estas no son afirmaciones de ética abstracta, son el camino del Mundo del Fuego». (7)

Recordemos, pues, que «… lo más precioso para el futuro [es] la comunión directa con la Jerarquía. Solo el corazón, revestido únicamente de amor, nos une a las Fuerzas superiores. El tejido del amor es el más sagrado de todos». (8)

La Humanidad, para estar en comunión con la Comunidad jerárquica, debe además activar su función de «puesto avanzado de la conciencia divina en la Tierra», desarrollando el arte de pensar, tarea primordial de la Cuarta Jerarquía humana.

El desarrollo del pensamiento creativo es un proceso que permite, en tanto que acto ardiente de comunión con el Fuego omnipresente, la fusión con la cadena infinita de las Inteligencias universales que obra, sin límites, por el Bien común.

«Estad en comunión con el Infinito, formad parte de él,

formad parte de toda la belleza de la energía universal».

(Infinito I, § 41)

El Ser es la Comunión

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Notas

01-Agni Yoga § 626

02-Infinito II § 26

03-Mundo del Fuego I § 108

04-Infinito II § 190

05-Mundo del Fuego I § 157

06-Mundo del Fuego I § 546

07-Mundo del Fuego II § 125

08-Mundo del Fuego II § 154

Notas sobre la última fotografía: Campo estelar en alta definición, cielo nocturno colorido. Nebulosas y galaxias en el espacio. Fondo con motivos astronómicos. Elementos de esta imagen proporcionados por la NASA

 

 

 

 

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