Omnia vincit Amor; et nos cedamus Amori.
(El Amor todo lo vence y nosotros nos rendimos al Amor.)
(Égloga X, Virgilio)
Les Boréades, Entrada de Polimnia, Jean-Philippe Rameau
El futuro pertenece mucho más a los corazones que a las mentes. Amar: eso es lo único que puede ocupar y llenar la eternidad. Lo infinito necesita lo inagotable. El amor forma parte del alma misma y es de su misma naturaleza. Al igual que ella, es una chispa divina, al igual que ella, es incorruptible, indivisible e imperecedero; es un punto ardiente en nosotros, inmortal e infinito, que nada puede limitar y nada puede apagar… y se le ve irradiar hasta el fondo del cielo. (Victor Hugo, Los Miserables)…
«(…) conquistas heroicas: ¡he aquí la señal del Amor, el vencedor!» AUM, § 201
En el cielo de hoy, el sublime Mercurio, el divino Artista, Señor del Centro y acelerador de la Evolución, que inspira en todos los corazones del Sistema el anhelo de imitar el Modelo celestial, se une a Polimnia, Aquella que tiene muchos Himnos, Musa de la danza y del canto coral sagrados y rituales, y por lo tanto Musa de la sacralidad rítmica y de la intimidad solemne. Su vuelo conjunto nos recuerda la importancia del poder del ritmo, del que Polimnia es símbolo excelso, al servicio de la contemplación y el reflejo del Modelo. Solo a través de la solemnidad y la sacralidad del verdadero Amor es posible entrar en profunda resonancia con las leyes, los principios y los valores de la dimensión trascendente y manifestarlos en todos los planos de la vida cotidiana; ¡son las claves para ser Constructores de Armonía, capaces de convertir sus propias vidas en obras de Arte!
«(…) ¡Afirmen el hecho de que se requiere aplicar una nueva conciencia en la vida!» (Agni Yoga, § 199)

La armonía universal rodeada por los dioses (detalle, Mercurio) –, Paolo Caliari (el Veronese), Sala del Olimpo, Villa Barbaro (Maser, Treviso)
El amor fue el motivo impulsor para la manifestación, y mantiene todo en secuencia ordenada; conduciéndolo hacia el sendero de retorno al seno del Padre y, oportunamente, perfecciona todo lo que existe. Construye las formas que acuna momentáneamente la vida interna oculta, siendo la causa de la desintegración de esas formas y su total destrucción a fin de que la vida pueda seguir progresando. El amor se manifiesta en cada plano como el apremio que impulsa a la Mónada evolucionante hacia su meta; es la llave del reino dévico y la razón de la fusión final de los dos reinos en el divino hermafrodita. Actúa a través de los rayos concretos en la construcción del sistema y en la erección de la estructura que alberga Espíritu, actuando por intermedio de los rayos abstractos para el desarrollo pleno y potente de esa divinidad inherente. Expresa, por medio de los rayos concretos, los aspectos de la divinidad y construye la persona que oculta al Yo uno; el amor se manifiesta por intermedio de los rayos abstractos desarrollando los atributos de la divinidad, desenvolviendo plenamente el reino de Dios interno. En los rayos concretos el amor conduce al sendero del ocultismo; en los rayos abstractos conduce al sendero del místico. Conforma las envolturas e inspira la vida; produce la vibración Logoica que impulsa a ir adelante, impeliendo a seguir su camino llevando todo a la manifestación perfecta. (Tratado sobre el Fuego Cósmico, Alice Bailey; p. 594)

LOVE (Filadelfia, EEUU), Robert Indiana
Ver con los ojos del corazón; oír con los oídos del corazón el estruendo del mundo; penetrar en el futuro con la comprensión del corazón; recordar los acervos del pasado mediante el corazón; así hay que avanzar, con ímpetu, por el camino del ascenso… Es precisamente la cualidad magnética la que es inherente al corazón. La creatividad suprema está impregnada de esta gran ley. Por lo tanto, cada victoria, todas las fusiones, cada gran unificación cósmica se logran a través de la llama del corazón. ¿Con qué medio se sientan las bases de las grandes empresas? En verdad, solo con el corazón. Así, los arcos de la conciencia se fusionan con su llama… (Corazón § 1)
«Ve a tu pecho, llama y pregunta a tu corazón lo que sabe…» Medida por medida, II.2, William Shakespeare

Polímnia (1592), Hendrick Goltzius
Aunque hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como bronce que resuena o címbalo que tintinea. Y aunque tuviera el don de profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, y poseyera la plenitud de la fe hasta transportar montañas, si no tengo amor, no soy nada… El amor es paciente, es benigno el amor; el amor no es envidioso, no se jacta, no se envanece, no falta al respeto, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido, no se regocija con la injusticia, sino que se complace con la verdad. Todo lo admite, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca dejará de ser. Las profecías desaparecerán; el don de lenguas cesará y el conocimiento se desvanecerá… Tres cosas permanecerán: la fe, la esperanza y el amor; pero de las tres, la mayor es el amor. (Primera Carta a los Corintios, 13, San Pablo)

Victoria de Samotracia (una parte), 1962, Yves Klein
Solo la aspiración constante hacia lo más alto puede favorecer el ascenso.
Quien se compromete con lo que ama no se detiene a contar los peldaños de la escalera.
«En resumen, amad si queréis la victoria.» (Hermandad § 321)
Danza sobre el hielo, G. Papadakis, G. Cizeron
Amor, ritmo, solemnidad, armonía, victoria (oro olímpico)
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«Consolaos con la certeza de que el Amor lo rige todo…» (Tratado sobre la Magia Blanca, Alice Bailey; p. 350)



